El origen de los apellidos en Italia es un terreno arduo, marcado por lagunas, cambios de rumbo, malentendidos y errores que, transmitidos a lo largo de los siglos, han hecho imposible incluso para los estudiosos de la onomástica y la antroponimia definir una imagen clara de la génesis de Apellidos italianos.

Para empezar, expliquemos el significado de las dos palabras que acabamos de mencionar: onomástica y antroponimia.

La onomástica es esencialmente el estudio de los nombres personales y entre sus ramas se incluye la antroponimia, ciencia que, además de los nombres, también estudia los apellidos de los seres humanos.

Nombre y apellido, forma que hoy nos parece obvia para reconocerse y distinguirse dentro de una comunidad, pero que ha tenido que pasar por una serie de evoluciones antes de llegar a nuestros días bajo esta forma.

.Para comprender los orígenes de la onomástica de nuestra época, debemos remontarnos a la época de los romanos.

En ese momento la fórmula onomástica era sustancialmente diferente a la nuestra, pero en algunos aspectos ya indicaba el camino que se seguiría en los siglos siguientes.

Entre los romanos, la regla onomástica estaba de hecho formada por un praenomen (el nombre propio de cada uno). individuo, igual a como lo entendemos hoy), un nomen (también llamado gentilicio, atribuible en cambio al apellido de nuestra época) y un cognomen (que por lo tanto no era el apellido, pero servía más como un apodo).

En algunos casos, entonces, como en el caso de una adopción, también se agregó un segundo apellido, llamado agnomen.

En otros casos, como cuando se quería dar un título en memoria de una hazaña concreta realizada, también se añadió un supernombre.

” De Buongiorno Slovacchia”

Raices Italianas

  Para dar ejemplos concretos, todos conocemos al cónsul Publio Cornelio Scipione Africano (praenomen, nomen, cognomen y supernomen)

Los emperadores romanos Cayo Julio César Augusto (praenomen, nomen, cognomen y agnomen)

Y Tiberio Claudio Nerone y el filósofo Marco Tullio Cicero. (praenomen, nomen y cognomen para ambos).

En todos estos casos podemos notar la forma más extendida del nombre de los apodos que eran títulos reales (Augusto, Cesare, Africano).

Publio Cornelio Scipione Africano (praenomen, nomen, cognomen e supernomen
Gaio Giulio Cesare Augusto (praenomen, nomen, cognomen e agnomen)

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