EL VIAJE

Destino America

Todos los vapores con destino a Argentina, a su llegada al país sudamericano, tenían que entregar los documentos de las autoridades aduaneras que incluían el certificado de inmigración del barco, la lista de pasajeros abordados, el informe de inspección que acreditaba el estado de eficiencia, además del certificado. Salud relacionada con las condiciones de salud de la tripulación y pasajeros transportados.

Entre los documentos que el comandante de un nuevo vapor en Argentina tenia  que presentar a las autoridades aduaneras se encontraba el certificado de inmigración del barco. En este documento había algunos datos sobre el vapor: en primer lugar, el nombre de la nave, seguido de las indicaciones del puerto de armamento, de la ruta seguida (con una indicación de las paradas intermedias) para llegar a América del Sur, además del número De pasajeros transportados con la especificación particular del número de emigrantes.

El Comandante tenía que declarar, además, que a bordo no había pasajeros con enfermedades contagiosas, demenciales o con problemas legales.

En la parte posterior del certificado había espacios donde mostrar los nombres de los niños nacidos durante la travesía oceánica, de los pasajeros enfermos o fallecidos durante el viaje.
Finalmente, la obligación de indicar la generalidad de los pasajeros mayores de sesenta años que, sin embargo, estaban en posesión de un permiso  especial era interesanteya que la ley argentina sobre emigración no permitía la entrada al país a personas con edad mayor a la indicada, si no se estaba en posesión de un acto formal de retiro de un pariente que ya residia en el país sudamericano.

Billetes de tercera clase

Boleto de tercera clase de la compañía naviera “La Veloce” para un viaje de ida a Génova. El boleto, para el vapor “Argentina”, está a nombre del pasajero Taddei Giovanni y fue emitido por el agente “Mangiamarchi” de Rosario (Argentina) el 12 de marzo de 1907.

Es interesante notar, en el reverso del documento, la presencia de una tabla que especifica los productos alimenticios (y su calidad) servidos a bordo del vapor para cada día de navegación. La calidad de los alimentos y su cantidad se estableció por ley en el artículo 6 de la Ley n. 23 de 31 de enero de 1901. La presencia de la mesa, y de otras indicaciones sobre sus derechos, sirvió para evitar fraudes  contra el emigrante.

Lista de pasajeros de tercera clase.

La lista compilada en el frontispicio (ver al lado) muestra el título de “Italian Steam Navigation Company” pero, en realidad, sigue el modelo prescrito por el Reglamento que aplica la ley n. 23 sobre la emigración del 31 de enero de 1901.

El formulario, no siempre completo, informaba al menos del lugar de origen del emigrante (ausente aquí), su profesión, la edad y el destino. Al llegar a un puerto argentino, el comandante (o su representante) debía presentar a las autoridades locales la lista de pasajeros con toda una serie de documentos adjuntos, incluido el certificado de emigración del barco y los permisos especiales de desembarque que permitían para pasajeros mayores de 60 años a ser aceptados en Argentina.

Permiso de desembarco

Lista de pasajeros de tercera clase. La lista compilada en el frontispicio (ver al lado) muestra el título de “Italian Steam Navigation Company” pero, en realidad, sigue el modelo prescrito por el Reglamento que aplica la ley n. 23 sobre la emigración del 31 de enero de 1901.

El formulario, no siempre completo, informaba al menos del lugar de origen del emigrante (ausente aquí), su profesión, la edad y el destino. Al llegar a un puerto argentino, el comandante (o su representante) debía presentar a las autoridades locales la lista de pasajeros con toda una serie de documentos adjuntos, incluido el certificado de emigración del barco y los permisos especiales de desembarque que permitían para pasajeros mayores de 60 años a ser aceptados en Argentina.

El “Pasaporte Rojo” fue introducido por la Ley Consolidada de 1919 para ser utilizado, para uso exclusivo del emigrante, para abandonar el Reino.

Se mantuvo en uso hasta 1928, cuando fue abolido con el decreto ley de 21 de junio de 1028 n. 1710. Era un pequeño folleto caracterizado por una cubierta de cartón rojo que contenía advertencias escritas por el Comisariado para la emigración.

Las “Advertencias a los emigrantes” advertìan a los emigrantes de cualquier estafa perpetrada contra ellos e informaban al titular del documento sobre los derechos básicos garantizados por la ley de emigración.

En el interior, además de los espacios reservados para información general y fotografía, también existía la posibilidad de indicar la profesión del emigrante y su capacidad para saber leer y escribir.

Finalmente, el pasaporte se completaba con unas pocas páginas reservadas para las anotaciones relacionadas con renovaciones, visas de entrada en países extranjeros y las identidades de los niños que se encontraban a cuestas. Una particularidad específica del pasaporte rojo era la de tener dos cupones extraíbles donde se mostraban los principales datos relacionados con el viaje (uno para el viaje de expatriación y otro para el viaje de regreso). Estos cupones se enviaron a la oficina del Comisariado para la emigración y se utilizaron para compilar tablas estadísticas sobre los flujos migratorios.

Extraido de Terza Clase